La Guerra del Agua en Cochabamba

La primera rebelión del siglo XXI | Publicado en iVoox el 04 de enero de 2022

La Guerra del Agua fue el nombre popular que se le dio a una serie de protestas por el precio del agua que tuvieron lugar en Cochabamba (Bolivia) entre enero y abril del año 2000. A partir de ese momento, este nombre se ha utilizado para hacer referencia a todos los conflictos que se dan en el mundo con relación a los recursos hídricos de una nación.

El origen del conflicto

El entonces presidente del país, Hugo Banzer, firmó en febrero de ese año un contrato para privatizar el servicio de agua con la multinacional estadounidense Bechtel. Esta última formaba parte de Aguas del Tunari, un conglomerado de empresas que se extendía por todo el mundo.

Así, SEMAPA, la empresa municipal de agua potable y alcantarillado de Cochabamba pasó a manos de un consorcio que tardó poco tiempo en empezar a subir las tarifas del agua. En los cuatro meses que duró la rebelión el precio llegó a subirse entre un 30 y un 300%.

Por si esto fuera poco, el parlamento aprobó la Ley 2029, que, grosso modo, pretendía blindar los intereses de las multinacionales dándoles la posibilidad de explotar los acuíferos públicos, es decir, las empresas podían cobrar al pueblo por todo el agua que recogieran, bien a través de sus propios pozos, ríos o incluso agua de lluvia. Estos sistemas pequeños y autónomos abastecían a cerca de un 60% de la ciudad.

Si se negaban a pagar podían incluso hasta desahuciarles y perder su hogar. Para poder pagar el servicio de agua, muchas familias tuvieron que prescindir del servicio médico o incluso quitar a sus hijos del colegio.

Los campesinos fueron los primeros en alertar de lo que estaba sucediendo. Fueron ellos los que el cuatro de febrero congregaron al pueblo en la que llamarían “la toma de la plaza”. Así, el pueblo boliviano inició una oleada de protestas que tomó como escenario la ciudad de Cochabamba.

El levantamiento fue tal que llevó al gobierno a declarar la ley marcial. Esto es un estado de sitio en el que las fuerzas armadas y la policía ganaron más libertad en pos de preservar el orden ante una situación de emergencia.

El Banco Mundial tuvo un papel muy importante, ya que fue el que presionó al gobierno de Banzer para que privatizara el sistema de agua. Por lo tanto, las protestas no eran solo contra la empresa, sino que se rebelaban contras las tres B: Banco, Benzer y Bechtel.

Si bien consiguieron que en abril el gobierno invalidara el contrato con la multinacional, en el proceso se cobró al menos una vida y más de 175 personas resultaron heridas. Las fuerzas armadas enfrentaron a la población con gas lacrimógeno e incluso disparos. Hoy en día, Cochabamba sigue recordando a Víctor Hugo Daza, el joven de 17 años que murió a manos de la policía por un disparo en el rostro.

Ante la nulidad del contrato y lejos de quedarse con los brazos cruzados, Bechtel inició un proceso legal y reclamó una indemnización por valor de 25 millones de dólares porque, según la empresa, solamente se ocupaban de administrar el servicio y había sido el gobierno local quien había decidido subir los precios.

Pese a todo esto, las protestas se siguieron extendiendo y cinco años después, ya en 2005, la mitad de la población de Cochabamba seguía sin agua. En 2006, la empresa decidió retirar la demanda y la compañía volvió a estar a manos del sector público.

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