Las guerras del agua en iVoox

El cambio climático y el estrés hídrico

La diferencia entre agua demandada y disponible | Publicado en iVoox el 04 de enero de 2022

El agua y su saneamiento es un derecho inexorable para garantizar una vida digna. Sin embargo, la población mundial crece cada año y el cambio climático limita cada vez más los recursos hídricos. Se estiman que para 2030 la demanda de agua será un 40% mayor que ahora.

Medioambiente y demanda de agua creciente

Desde julio de 2010 Naciones Unidas reconoce que cualquier persona debe disponer de agua suficiente, salubre, accesible y asequible tanto para uso personal como doméstico.

No obstante, todos sabemos que los recursos hídricos son un bien limitado y que una buena gestión de los mismos es indispensable para administrarlos. Eso es algo que podemos vigilar, pero también interfieren factores que escapan de nuestro control. Ejemplo de ello, el cambio climático.

El 97% del agua es salada y en lo que va de siglo, los depósitos de agua totales, tanto superficiales como subterráneos, se han reducido al menos un centímetro por año. En este cómputo también se tiene en cuenta la humedad del suelo, la nieve y el hielo.

En los últimos años los efectos de este fenómeno se han acentuado y ha provocado crecidas y sequías por todo el mundo. Las temperaturas no han dejado de aumentar y esto genera cambios en las precipitaciones a nivel regional, pero también a escala mundial. Las estaciones agrícolas han tenido que adaptarse a esto y cambiar, así como también ha afectado a la seguridad alimentaria, la salud y el bienestar.

Es más, en los últimos años se han registrado numerosos fenómenos relacionados con el agua. Por ejemplo, en 2020, al menos cinco países asiáticos sufrieron inundaciones masivas a causa de lluvias extremas, que llevaron a la población a abandonar su hogar e incluso algunas personas perdieron la vida.

Esto, además de deteriorar el medio y las actividades económicas de la región, acarrea que más personas sufran estrés hídrico. Se habla de esto cuando la demanda de agua es más alta que la cantidad disponible. También puede darse cuando la calidad de la propia agua es demasiado baja.

Predicciones de la OMM

En todo el mundo, al menos 700 millones de personas no tienen acceso a agua potable y casi 2 millones fallecen anualmente por algo relacionado con el agua. Generalmente, viven en países que carecen de suministro de agua potable y servicios de saneamiento, y la situación es incluso más alarmante en África.

La Organización Meteorológica Mundial afirma que para 2025 dos de cada tres personas sufrirán restricción en el suministro de agua al menos durante un mes al año. Asimismo, 300 zonas se verán afectadas por un conflicto desencadenado por el agua. Además, estima que en 2050 una de cada cuatro personas vivirá en un país con problema crónico de escasez.

Según creen los expertos y organismos que se ocupan de su regulación, la sobrepoblación y la disminución de recursos hacen que cada vez haya más personas que se encuentren en situación de necesidad de este bien. Muchos fijan el problema en que hay una fragmentación en los sistemas de gestión y predicción y, por tanto, la actuación es inadecuada y los esfuerzos empleados a escala mundial resultan ineficientes.

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