Entrevistas

David Dorado, el sueño de un astronauta frustrado

Un político motivado y un padre preocupado
Lucía Montilla y Elena Rosales (20 de mayo de 2018)
David Dorado en su despacho como Concejal de Ciudadanos del Ayuntamiento de Córdoba. Foto: Lucía Montilla

David Dorado, que en su infancia soñaba con ser astronauta, tras realizar estudios tecnológicos descubrió el mundo de la enseñanza, que se convirtió en su vocación profesional. Actualmente, a sus 47 años, es el concejal portavoz de Ciudadanos en Córdoba.

David antes que político es padre y el que sus hijos pudieran decidir cuando marcharse y no verse obligados a irse por falta de empleo fue el motivo principal que le impulsó en la tarea política, además de la repercusión directa que tendría en la sociedad. Un día se le presentaron los controles de la nave y no dudó en pilotarla.

El martes 15 de mayo el concejal tenía un pleno y, poco después de acabar, no dudó en recibirnos. Incluso cuando le contactamos de madrugada un par de días antes estuvo dispuesto a atender nuestras preguntas. Al llegar, todo estaba vacío, deshabitado, solo se escuchaba el barrer en el recibidor; a la derecha, una escalera infinita y un pasillo que dejaba sin palabras.

Unos minutos más tarde nos abrió Carmen, la responsable de prensa, que estaba rebuscando en el minúsculo “archivo” del partido. Nos guio hasta el despacho, era estrecho y monótono, con paredes de papel y pegado a la sede del PP. Allí nos estaba esperando David.

Los datos semanales apuntaban que C’s se había convertido en la primera fuerza en el panorama político actual, David mantuvo la compostura, ilusionado pero realista; con la cabeza en su sitio y los pies en el suelo. Es consciente del límite de credibilidad en este tipo de encuestas y sabe que lo que realmente importa es la confianza que pongan sus votantes en el partido.

Según David, las estrategias a seguir no han cambiado, piensan mantener la misma línea de acción para ir poco a poco haciéndose ver y crecer de forma sostenible.

La razón por la que piensa que un partido juvenil, formado y con una propuesta renovada de la política ha llegado a consolidarse como una de las grandes fuerzas es que era su momento. Dada la gran inestabilidad y el cansancio político, cada vez más personas necesitaban aferrarse a un partido que les hiciera recuperar la esperanza en el sistema.

Ciudadanos ha alcanzado, en palabras de David, este éxito por méritos ajenos, ya que el bipartidismo tan acusado estaba echando a perder la política. Según él mismo, la nueva opción planteada por Podemos tampoco inspiraba mucha confianza. David considera que la sociedad ve a ciudadanos como un partido serio, sostenible y solvente con capacidad de gobernar.

En su opinión, el perfil de ciudadanos se diferencia respecto a otros partidos en la formación e instrucción de sus integrantes. La mayoría de ellos tienen un perfil profesional y son licenciados que han nacido en familias de clase media y han ido poco a poco, con esfuerzo y dedicación, labrándose un futuro.

Para Dorado, definir a un partido en cuanto a una inclinación ideológica basada en conceptos arbitrarios y subjetivos actualmente está de más. Lo que realmente debe valorarse es si hace las cosas bien o mal, si engaña o no, si es coherente con su palabra o se contradice. Asegura que, al final, todos somos de clase media, y hablar de bandos, de buenos y malos y de izquierda y derecha, queda anticuado.

Con motivo de la incipiente huelga feminista, David aclara que para C’s todos somos personas que contamos con los mismos derechos y responsabilidades, seamos como seamos y tengamos la orientación sexual que tengamos. Lo que nos diferencia a unos de otros son los méritos y la capacidad de llevar con éxito nuestra labor diaria, y es justo por esto por lo que se debe valorar a una persona más allá de los requisitos legales. No es necesaria la discriminación positiva porque todos tenemos la capacidad de realizarnos personal y laboralmente.

Lo que le llevó a iniciar su carrera política fue el redescubrimiento de una ilusión y esperanza en la política que veía cada vez más lejos. Llevaba años sintiéndose hastiado y desengañado, incluso había dejado de votar. Hasta que un día José Luis Vilches, un antiguo compañero del colegio, le invitó a conocer el ideario y al líder del partido, Albert Rivera.

La ideología de este partido coincidía con su enfado, con lo que demandaba y con la reforma – que no destrucción – de un sistema tradicionalmente organizado.

Afirma que siempre ha destacado por dos cosas: ser una persona atrevida que se sale de su zona de confort y una persona decidida y capaz de cambiar las cosas. Según este, algunos de sus amigos no se extrañaron por su nueva profesión, ya que le recordaban con cariño como aquel que siempre decidía, organizaba e incluía a los demás.

A pesar de todo esto, David no piensa jubilarse en la política. El apego que tiene a su período como profesor y todo lo que ha aprendido de sus alumnos le incita a volver y retomarlo. Antes de volver, aclara que quiere acabar su cometido con Córdoba, algo que cree que sabrá reconocer cuando llegue el momento.

David trata de mejorar la sociedad y dejar huella en las personas. Quiere que se le recuerde como un buen político dedicado al pueblo. Para él sería un orgullo que algún día se hablara de “la época de David Dorado” [bromea].

Córdoba, la ciudad en la que nació y a la que ha dedicado su vida no tiene absolutamente nada que envidiar a las grandes capitales. Córdoba es una ciudad más amable, más cercana y con una calidad de vida superior, manifiesta.

Uno de los grandes frentes a los que le planta cara el partido es al paro, ya que cada vez se fomenta menos el desarrollo y el turismo, la principal fuente de ingresos de la ciudad, llegando incluso a cerrar los museos y centros artísticos los sábados y domingos.

En la opinión del concejal, el ayuntamiento lleva muchos años perdidos por no incentivar el desarrollo y vivir con miedo a la inversión. Cada vez son menos los emprendedores y las iniciativas que acuden en busca de ayuda al ayuntamiento debido a las complicaciones con las que se encuentran.

Dorado afirma que, de ser él el alcalde, incentivaría un servicio efectivo, económico y ágil a favor de la ciudadanía. Una administración eficaz permite reducir costes e impuestos, lo que beneficia a los empresarios y les garantiza un servicio de calidad.

A pesar de estar disconforme con la labor actual del ayuntamiento, David asegura que estar en las tripas del mismo nunca es lo que esperas porque, al fin y al cabo, gobernar no es fácil y no todo el mundo tiene las dotes, la empatía y la motivación necesarias para estar al mando.

No se arrepiente de nada, aunque al final no haya acabado siendo el astronauta que imaginaba cuando era niño. Repetiría cada error que ha cometido porque todos ellos le han enseñado algo. Asegura que el David de antes es el mismo que tenemos ante nuestros ojos y que si tuviera que decirle algo a aquel niño que soñaba con explorar las estrellas, le diría que se agarre y que no pierda el rumbo de la nave.

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