DestacadasInvestigaciónReportajes

«Luke, yo soy tu padre», «Tócala otra vez, Sam» y por qué recordamos frases de cine que nunca se dijeron

  • «¡No siento las piernas!» y «Espejito, espejito…» son otras frases que nunca estuvieron en la versión original
  • La memoria no es infalible y a veces los recuerdos se entremezclan y se completan con información falsa

Publicado en RTVE.es el 30 de enero de 2022

Benedict Cumberbatch y Martin Freeman son Sherlock y Watson en la miniserie "Sherlock" - JOHN ROGERS
Benedict Cumberbatch y Martin Freeman son Sherlock y Watson en la miniserie «Sherlock» – JOHN ROGERS

Una de las características fundamentales de la cultura popular es su viralidad y, en el caso del cine, lo que más se comparten son las frases y momentos icónicos de las películas más conocidas. Sin embargo, el cerebro, que es tan curioso como enigmático, a veces nos hace creer que hemos vivido un momento que, en realidad, nunca ha sucedido o no exactamente como creemos, pero nosotros lo recordamos con convencimiento.

Si algo se sabe de la memoria es que es finita y que no tenemos capacidad para almacenar todo lo que experimentamos. Nuestro cerebro tiene que seleccionar y esto, como en todo, implica coste de oportunidad. Los recuerdos se entremezclan y a veces lo que viene a nuestra mente tiene poco que ver con la realidad.

Hay varias frases del cine que han pasado a la historia y que, a día de hoy, se usan en conversaciones cotidianas. Suelen ser citas muy concretas y fáciles de contextualizar en una obra. Así, si un día alguien te dice “Luke, yo soy tu padre” – y más aún si pone una voz de ultratumba -, no te harán falta más explicaciones.

Son aquellas frases que nos sorprendieron por causar un giro en la trama o que, por alguna razón, la gente empezó a repetir y poco a poco formaron parte de la cultura pop. Sin embargo, con el paso de los años estas frases se han transformado por completo, bien por la teoría del teléfono escacharrado o por un cóctel de recuerdos mezclados.

Cuántas veces habremos escuchado el famoso “Elemental, mi querido Watson” o habremos dicho “¡No siento las piernas!” y ¿qué pensarías si te dijera que ni Sherlock Holmes ni Rambo dijeron esas frases?

Estas citas son ejemplos de frases que, generación tras generación, se han repetido, se han vuelto icónicas y se han convertido en parte de nuestro vocabulario, pero estos diálogos son erróneos y en realidad nunca se pronunciaron.

¿Por qué las recordamos?

Todos hemos jugado alguna vez al teléfono roto o escacharrado. Una persona emite una información y el mensaje se va transmitiendo de persona en persona, y cuando llega al destinatario no queda rastro de la emisión original. Cuantas más personas interfieren en el proceso de difusión de la historia, más se distorsiona el mensaje.

Por otro lado, nuestra memoria no siempre es fiable. Esta no reproduce la realidad tal y como es, sino que trabaja a partir de ideas generales y los datos que considera más importantes. A la hora de tratar de recordar un hecho, si no encuentra la información que necesita, trata de llenar los vacíos de información. Además, los recuerdos pueden modificarse a posteriori, pues a veces nos influyen otras experiencias y/o recogemos más información.

En 2013, se popularizó el término ‘efecto Mandela’ para hacer referencia a este fenómeno cuando un grupo de personas recordaba la muerte de Nelson Mandela 30 años antes de que hubiera sucedido. Este ‘efecto’ carece de base científica, pero a lo largo de los años se ha extendido su uso y se ha extrapolado a diferentes ámbitos.

Se cree que las personas que habían dado por muerto a Mandela recordaban el homenaje que se hizo en honor al Premio Nobel de la Paz en 1988 como si hubiera sido su funeral.

Piensa durante un momento en el famoso juego del Monopoly, visualiza aquel dibujo de un hombre mayor con chistera, bigote y monóculo que hemos visto durante generaciones en la caja del juego. ¿Te has dado cuenta? Nunca ha sido dibujado con monóculo, no hay evidencias ni ningún juego donde lo lleve, entonces, ¿por qué lo recordamos? No se trata de tener recuerdos de otra vida ni de un fallo en Matrix, sino de que nuestra mente llena los vacíos de información.

Se cree que este efecto surge cuando una persona se esfuerza por recordar un hecho, pero este se entremezcla con otros recuerdos para llenar la falta de información sobre qué ocurrió. Trata de reproducir la secuencia más probable de eventos mientras recoge los vestigios que quedan en nuestra memoria de lo que sí permanece fidedigno y, así, el mensaje falso se difunde de una persona a otra sin que nadie repare en ello.

Frases que se entremezclaron con otros recuerdos

Ya que hemos empezado con Star Wars, tienes que saber que lo que Darth Vader le dijo a Luke Skywalker ante la acusación de que hubiera matado a su padre fue: “No, yo soy tu padre”. El Lord Sith nunca pronunció el nombre del Jedi, al menos no en la película.

La confusión viene porque en 1983 el actor Brock Peters puso voz a Darth Vader en una versión radiofónica de la película emitida en la National Public Radio estadounidense y en esta interpretación sí lo dijo. A partir de ese momento la frase errónea se popularizó y se utilizó en muchas otras cintas, desde la comedia del año 1995 Tommy Boy hasta Toy Story 2 (1999).

Otro caso es el de Sylvester Stallone como Rambo en Acorralado. Al veterano de Vietnam se le atribuye la frase «¡No siento las piernas!», pero en realidad en el guion nunca estuvo escrita ni Stallone la pronunció. Lo que dijo fue: «¡No consigo encontrar sus piernas, ¡no encuentro las piernas!» y se refería a un compañero suyo herido por una explosión, no a él mismo.

¿Por qué la recordamos de otra forma? El actor Santiago Urrialde se caracterizó de Rambo en el programa Esta noche cruzamos el Mississippi y pronunció repetidas veces la frase falsa, desde entonces la cita se popularizó y se ha convertido en una de las más parafraseadas.

Por otro lado, Arthur Conan Doyle nunca puso en la voz del gran Sherlock Holmes el archiconocido y difundido “Elemental, mi querido Watson”, fueron otros autores posteriores, quienes, basándose en la obra, la utilizaron. El detective privado, para sorpresa de todos, si bien dijo “Elemental” y “Mi querido Watson” en múltiples ocasiones, nunca combinó ambas frases.

Frases que recordamos que nunca se dijeron

Uno de los casos más curiosos es el de Casablanca y el famoso “Tócala otra vez, Sam”. Sin embargo, lo que Ilsa, interpretada por Ingrid Bergman, dijo al pianista fue “Tócala una vez” y “Tócala, Sam”.

¿Por qué se hizo famosa la frase falsa? 27 años después del estreno de CasablancaWoody Allen estrenó una obra de teatro bajo el título Tócala otra vez, Sam y ahí fue cuando el imaginario colectivo se confundió.

Si pensamos en Tarzán, automáticamente viene a nuestra mente la extraña pareja, pero Tarzán nunca dijo “Yo Tarzán, tú Jane”, aunque si cerramos los ojos y pensamos en ello podemos reproducir la secuencia tal y como si la hubiéramos visto un millar de veces. Lo que realmente dice es “Jane, Tarzán. Jane, Tarzán. Jane, Tarzán”.

Cuando el jefe Brody ve al Tiburón por primera vez se queda estupefacto y caminando hacia atrás dice una frase que pasó a la posteridad, pero, ¿cuál? Lo que dice es «Necesitará otro barco más grande» y no «Vamos a necesitar un barco más grande».

Blancanieves y los siete enanitos es otro ejemplo. En la versión en español que está ahora mismo en Disney+, la Reina Malvada nunca dice «Espejito, espejito, ¿quién es en este reino la más hermosa?», sino «Espejo mágico, dime una cosa, ¿quién es en este reino la más hermosa?».

Cuando la Reina Malvada vuelve a preguntarle al espejo, una vez tiene el «corazón» de Blancanieves, lo que le dice es «Dime, espejo, una cosa, ¿quién es ahora la mujer más hermosa?». Como ves, si alguna vez se dobló como «Espejito, espejito…», de esta frase ya no queda rastro, pero la seguimos utilizando y propagando.

Elecciones de traducción que difieren del guion original

Uno de los casos más conocidos – y graciosos – es el del final de Lo que el viento se llevó, protagonizada por Clarck Gable y Viven Leigh. Recordamos a Gable decir “Francamente, querida, me importa un bledo”, pero el galán fue mucho más cortés, al menos en la versión traducida al castellano, y lo que dijo fue «Francamente, querida, eso no me importa».

La historia es que la frase original en inglés es más parecida a lo que recordamos, pero la censura y que el cine no hubiera sido antes espacio de palabras malsonantes suavizaron las palabras de Gable.

En el caso de Terminator, en la segunda entrega de la trilogía, Arnold Schwarzenegger dice “Sayonara Baby”, pero esto nunca estuvo en el guion original. Si bien en este caso sí oímos cómo el protagonista lo dice, la frase en su versión original era «Hasta la vista baby». 

¿A qué se debe el cambio? En la cinta en inglés, Terminator dice la frase en español, pero al traducirlo al castellano no hubiera tenido sentido y no se hubiera apreciado que el personaje lo dice en otro idioma, es por esto por lo que se eligió el japonés para la versión en español.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

4 − tres =

veinte cuatro − = catorce

Aviso sobre Cookies en WordPress por Real Cookie Banner