Diario

En el punto de mira

Ojalá poder ser lejos de todos

14 de febrero de 2021

Foto: Lucía Montilla

A veces me siento una diana. Presiento como todos a mi alrededor me juzgan. Me intimidan sus miradas, es como si esperaran a que diera un paso en falso para devorarme. Buscan un resquicio en mi armadura para inyectarme dudas.

¿Sabes a lo que me refiero? Ese instante en el que sientes aves al acecho, observando cada movimiento, y tú, sin atreverte a dar un paso, haciéndote el muerto. Me dan ganas de fallar, porque el que no avanza no tiene miedo de que destruyan sus ganas, de que hagan un agujero tan profundo en sus alas que una bola de cañón pudiera pasar sin rozar nada.

Me siento en el punto de mira, constantemente. Cada día siento la lupa más cerca, noto como se aproximan. Me apuntan con sus dardos, disparan y me escondo. Observan con minuciosa precisión todos mis defectos, tratan de sacar provecho. Analizan mis flaquezas y descosen mis heridas.

La agonía por un inminente fracaso desgarra mi cuerpo y me priva del oxígeno. A veces me pregunto si solo quieren admirar mi vuelo, pero cada vez que me dispongo a saltar lo veo más negro. Cada vez que pretendo despegar lanzo una plegaria en voz baja porque no sé si quiero ser escuchada.

Una pesadilla interminable que me persigue cada vez que cierro los ojos y me encuentro ante mi reflejo: ¿Estaré a la altura? ¿Podré llegar lejos? ¿Caeré al suelo? La incertidumbre me desquicia. Tan solo quiero dejar de estar en el punto de mira. Quiero que el foco no encuentre mi rastro y poder ser lejos de todos. Tan solo quiero ver cómo las horas pasan, cómo todos callan y cómo yo permanezco en calma.

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