El futuro del agua

Nigeria: ¿qué medidas se han llevado a cabo?

Las «soluciones» del gobierno de Nigeria | Publicado en Eko el 09 de enero de 2022

Cada país y cada conflicto tiene sus propios aspectos que hay que trabajar, el problema surge cuando en un país se dan conflictos de diferentes tipos y la coordinación del gobierno para resolverlo se fragmenta aún más, pues al tener tantos frentes abiertos no saben por dónde empezar. Este es el caso de Nigeria.

En los últimos 40 años la población nigeriana ha sufrido por la escasez de agua y el precio de la misma, la contaminación y los continuos enfrentamientos entre bandos por la gestión de la tierra.

Ante esta situación insostenible, el pueblo nunca ha dejado de protestar y de reclamar sus derechos, así como también han luchado activistas e incluso organismos como Amnistía Internacional. Por tanto, aquí la pregunta es, qué medidas se han llevado a cabo para solucionar cada conflicto y, por supuesto, si el pueblo ha tenido algo que ver.

Protestas por el precio de agua

El constante incremento en el precio del agua ha supuesto un mayor empobrecimiento del pueblo nigeriano y que cada vez más personas se encuentren en situación de escasez. De hecho, los lugares cuya situación es peor son Abuya – la capital – y Lagos.

Durante marzo de 2008 los vendedores de agua de la capital iniciaron dos protestas para manifestar sus derechos y castigar los constantes aumentos de precio.

Por otro lado, en Lagos las acciones más importantes tuvieron lugar en 2016. La campaña activista de Nuestro Agua, Nuestro Derecho volvió a abrir la lucha contra la privatización del agua. Asimismo, activistas independientes incitaron al gobierno estatal de la ciudad a invertir más para fortalecer el sistema y que más personas tuvieran acceso a agua.

Sin embargo, lejos de apoyar a la ciudadanía, un año después el gobierno de Lagos aprobó el Proyecto de Ley de Medio Ambiente con el que se pretendía penalizar a todo aquel que extrajera agua de una fuente natural sin autorización.

Si bien las protestas en un primer momento no sirvieron de mucho, sí causaron efecto en el gobierno y se implementaron diferentes planes para aumentar el curso de agua apta. Pero aún queda mucho por hacer, ya que no hay un acuerdo en la fijación de precios y se reserva el derecho de decisión sobre las empresas privadas.

Contaminación en el Delta del río Níger

Desde que en 1956 empezaron las extracciones de crudo, los vertidos han sido una constante. Es más, entre 2011 y 2017 se vertieron en el delta casi 22 millones de litros, es decir, casi nueve piscinas olímpicas de petróleo en cinco años.

Las fugas y vertidos de crudo han provocado lluvia ácida, enfermedades respiratorios y casos de cáncer, entre otras afecciones. La situación es tan alarmante que el pueblo ha llevado a cabo sabotajes, robos e incluso secuestros de trabajadores.

El pueblo Ogoni ha sido el que más ha sufrido sus consecuencias y desde 1995 se lleva manifestando contra las grandes petroleras. Desde entonces las protestas son una constante en le región y hasta este año ningún caso había llegado a los tribunales.

Tras 13 años de batalla jurídica, Shell, una de las petroleras que más daño ha causado en el delta, tendrá que indemnizar a tres agricultores por verter petróleo sobre sus tierras y no limpiar la zona contaminada ni tomar medidas para evitar más fugas.

Enfrentamiento entre pastores y granjeros

En los años 90, las sequías en el norte se volvieron muy frecuentes y acabaron por devastar la tierra. Debido a eso, varios grupos de pastores emigraron al sur del país en busca de nuevas tierras. Sin embargo, estas áreas llevaban varias décadas siendo propiedad de agricultores.

Esto, junto a una falta de acuerdo entre ambos bandos a la hora de repartir la tierra disponible, ha provocado casi dos décadas de conflictos y más de 7.000 muertos.

En octubre, 2018 ya se había convertido el año más sangriento y acumulaba más del 50% de los asesinatos registrados en los últimos tres años.

Ante esto, la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental se reunió para ver cómo poner fin al enfrentamiento. En esta primera toma de contacto llegaron a la conclusión de que tenían que invertir en el sistema ganadero para que los pastores pudieran subsistir sin invadir las tierras agrícolas.

Un año después se propuso el Plan Nacional para la Transformación Ganadera, este pretende reformar el sector en un plazo de 10 años, pero ya han pasado dos años y aún no se ha creado el primero de los 119 ranchos que se prometieron.

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